DESIGN THINKING: Aplicación en nuestro día a día

“Los hombres de los negocios tendrán que parecerse más a los diseñadores” – Tim Brown

El Design Thinking es un proceso que hoy en día ha dado la vuelta al mundo y despertado la curiosidad del mundo empresarial y del emprendimiento. Pero, ¿Qué es lo que realmente puede hacer por tu empresa o proyecto? ¿Qué es el Design Thinking? 

El concepto de Design Thinking describe así un procedimiento que se ha venido implementando gradualmente en los últimos años en las empresas, aunque se empezó a desarrollar de forma teórica en la Universidad de Stanford en California (Estados Unidos) en los años 70. Tim Brown, profesor de la escuela de Ingeniería de Stanford University, fue el que popularizó el Design Thinking en un artículo publicado por Harvard Bussiness Review en el 2008. Es una metodología utilizada para resolver problemas complejos, y encontrar soluciones deseables para los clientes. En pocas palabras, es la confianza que desarrollas para enfrentarte ante situaciones complejas o algún desafío difícil. Diseñas tu pensamiento e innovas en todo momento.  Design Thinking en el mundo de los negocios proviene de las teorías de la informática, la ingeniería, la arquitectura y el diseño.

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¿Como utilizar el design thinking en el día a día? Elementos de la metodología

Para comenzar a utilizar la metodología Design Thinking es muy importante preparar estos cuatro elementos:

1.Los materiales: Para hacer visible el pensamiento a través de gráficos, garabatos, collage, dibujos, etc, se necesitan de unos materiales como rotuladores, hojas de papel, notas adhesivas, lápices de colores, pegamento o una cámara de fotos. Con ellos se busca trasladar al mundo material nuestras ideas promoviendo la comunicación audiovisual con el grupo. Ya se sabe, una imagen vale más que mil palabras.

2.El equipo: Esta metodología se desarrolla dentro de los equipos de trabajo. Cuanto más heterogéneo sea, mejor. Así se sumarán distintos puntos de vista, conocimientos y experiencia. Es imprescindible que haya al menos una persona con conocimientos sobre la metodología que sepa guiar el proceso.

3.El espacio: Durante el proceso es necesario un lugar de trabajo lo suficientemente amplio para trabajar en torno a una mesa y con paredes libres donde pegar la información que se vaya generando. Luminoso, inspirador, que propicie el trabajo distendido, haga sentir cómodos y favorezca la innovación. El pensamiento de diseño es un comportamiento, no un departamento por lo que en este espacio todos los profesionales serán bienvenidos.

4. La actitud: Es imprescindible adoptar la “Actitud del Diseñador”. Ser curiosos, observadores, optimistas, positivos y empáticos. Ser capaces de ponernos en la piel del otro. Es básico no tener miedo a equivocarse, y entender los errores como parte del proceso.

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Las 5 fases del design thinking:

El Design Thinking aporta numerosos beneficios, tanto en el terreno personal, como en el terreno profesional. Con esta metodología seremos capaces de conocer a nuestro cliente, de ponernos en su piel y descubrir y detectar las necesidades que tiene. Conseguiremos poner a nuestro cliente en el centro de la cadena de valor. Esta metodología permite definir bien los problemas, convertirlos en oportunidades y encontrar soluciones innovadoras y creativas para las empresas.

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